Obsesionado con los números
Soy ingeniero civil. En mi profesión nadie te acepta un «esto debería aguantar»: antes de levantar una estructura se estudia el suelo, se calculan las cargas y se deja un margen de seguridad. Lo que no se puede medir, no se construye.
Esa forma de mirar el mundo se me quedó pegada. Me obsesionan los números, y me obsesiona todavía más comprobar lo que me dicen. Cuando alguien afirma que algo funciona, mi primera pregunta es siempre la misma: ¿cuántas veces, en qué periodo y comparado con qué?
Más de seis años, muchos maestros
Llegué al trading hace más de seis años y me atrapó como atrapa a casi todos: un mercado que se mueve cada segundo, reglas que parecen simples y la sensación de que la respuesta está a un curso de distancia.
Así que fui a buscarla. Pasé por distintas metodologías y por distintos mentores. Algunos eran reales: gente que operaba de verdad y que me enseñó cosas que todavía uso. Otros eran bastante más ficticios: vitrinas bien iluminadas, capturas de las operaciones que salieron bien, resultados sin muestra y ganancias sin contexto.
Tuve etapas buenas y etapas no tan buenas. Y con el tiempo entendí algo que me incomodó mucho: casi nunca sabía por qué había pasado una cosa o la otra.
Tocar fondo
Y toqué fondo. No hace falta contar los detalles: cualquiera que lleve unos años en esto sabe lo que se siente cuando el método en el que confiabas deja de funcionar, la cuenta no perdona y descubres que nunca tuviste forma de saber si aquello era evidencia o pura narrativa.
Ahí, en el punto más bajo, el ingeniero volvió a hablar. Dejé de preguntarme qué método seguir y empecé a hacerme otra pregunta: ¿qué dicen los números de verdad, sin vitrina?
Lo que aprendí midiendo
Cuando empecé a medir en serio, quedaron cuatro ideas que ya no negocio:
01
Una cifra sin su muestra no es un dato.
Un 70 % sobre 10 casos y un 70 % sobre 4.000 no significan lo mismo. Si no sabes el «sobre cuántos», estás mirando publicidad.
02
Hay que compararlo con el azar.
Muchas reglas famosas se cumplen más o menos lo que daría el azar. Si no mides contra esa base, cualquier coincidencia parece un hallazgo.
03
El contexto manda.
Importa qué día es, cómo abrió, dónde cerró ayer y qué sesión estás mirando. La misma situación se comporta distinto según el escenario.
04
Lo que no se registra no se aprende.
Sin un diario de lo que hiciste y por qué, repites los mismos errores con distinta ropa.
Mi misión: transparentar los números
De ese fondo salió la misión que hoy guía todo lo que hago: mostrar y transparentar los números que circulan en esta industria. Las reglas que se repiten en cursos y redes, las cifras que se citan sin fuente, los porcentajes que nadie se toma la molestia de medir. Medirlos, publicarlos con su muestra y decir también cuándo no se sostienen.
No para decirle a nadie qué hacer, sino para que cada trader tenga la mayor cantidad de información posible antes de decidir por su cuenta. La información que a mí me faltó durante años.
Así nació Perfiltrade
Como buen ingeniero, cuando falta una herramienta, la construyo. Perfiltrade junta en un solo lugar lo que yo necesitaba y no encontraba: reportes estadísticos de 30 futuros con historia desde 2010 en la mayoría de ellos, la lectura de Market Profile de la sesión, el posicionamiento semanal, un Journal para registrar lo que haces y un Laboratorio para medir setups definidos y comparar tu propio historial contra el azar.
Cada cifra viene con su muestra y su rango de fechas. Cuando la muestra es pequeña, lo decimos. Cuando algo que medimos no funcionó, también lo publicamos. Una plataforma que esconde sus límites haría exactamente lo que aprendí a evitar.
Lo que Perfiltrade no es
No vendemos señales, no prometemos rentabilidad y no gestionamos dinero de nadie. Operar futuros implica riesgo de pérdida, y las frecuencias históricas describen lo que ocurrió, no garantizan lo que ocurrirá. Tú decides; nosotros ponemos la evidencia sobre la mesa.
Si alguna vez te sentiste perdido entre gurús, indicadores y promesas, esta es la herramienta que me habría gustado tener el primer día. Y si alguna vez tocaste fondo como yo, ojalá estos números te ayuden a mirar el mercado con otros ojos.